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Shalom
(paz) en el Sagrado Nombre del Padre Celestial YHWH y el del Salvador
Yahshua, ¡Hal’leluYAH (Aleluya)!
Bienvenidos a esta página de “La Palabra”, la cual se ofrece
con toda humildad a todo fiel lector de la Sagrada Escritura, o al que
ande en busca del camino de redención prometida del cielo. Para poder
entender aquella promesa Celestial, antes es preciso “La restauración
de todas
las cosas” (Hechos 3:20-21), en este caso: los nombres, títulos y día
de culto sustituidos a través de los siglos. Es innegable que en las
traducciones de la Sagrada Escritura a los diferentes lenguajes, se
deformaron términos, nombres y títulos; pues aún el Nombre legítimo
del Padre Celestial Yahweh, el Nombre del Salvador Yahshua y el correcto
título que lo acreditaba como el “Ungido de Yahweh”, fueron
sustituidos por “nombres y títulos” falsos, los cuales son los que
hoy día reciben el culto y la reverencia de la vasta mayoría de fieles
lectores de la Sagrada Escritura.
Lo
anterior no debe sorprendernos, pues a través del Santo libro quedaron
registros de la continua rebelión del “pueblo elegido”, hasta que
fueron reducidos a cautiverio. Y por aquella actitud de rebelión, el
plan de redención fue postergado para los tiempos del fin. En el
libro de Danieyl 12:4, dice lo siguiente: “Tú empero Danieyl, cierra
las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: Pasarán
muchos, y se multiplicará la ciencia”. La “ciencia” de la
que habla aquí, no es la que se le supone a la tecnología y adelantos
materiales del hombre, ¡Sino el conocimiento del verdadero mensaje
contenido en la Sagrada Escritura! el libro 1 de Corintios 1:19 apoya
esta verdad, al registrar lo siguiente: “Destruiré la sabiduría de
los sabios, y destruiré la inteligencia de los entendidos...”.
El
registro anterior claramente indica que la “ciencia” del hombre está
en abierta oposición con la ciencia y los planes Celestiales. En este
caso, el registro del profeta Danieyl fue que “en los tiempos del
fin (de esta Era)”, los fieles lectores de la Sagrada Escritura
adquirirían “ciencia” y conocimiento sobre las verdaderas
condiciones para la redención del hombre; mucho muy diferentes a lo que
enseña la religión comercializada.
Acerca
de lo anterior, el profeta Yirmeyah (Jeremías), quien fue testigo de la
rebelión y destrucción de la nación de Yisraeyl (Israel), se le indicó
que registrara lo siguiente: “He aquí que vienen días, dice Yahweh,
en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Yaakob (Jacob) y
con la casa de Yahuwdah (Judá): No como el pacto que hice con sus
padres el día que tomé su mano para sacarlos de tierra de Egipto” (Yirmeyah
31:31.)
Aquella promesa se repitió en el Nuevo Testamento, donde además
agrega: “Porque ellos no permanecieron en mi pacto, y Yo
los menosprecié, dice Yahweh. Por lo cual, este es el pacto que
ordenaré a la casa de Yisraeyl (Israel) Después de aquellos días,
dice Yahweh: Daré mis leyes en el alma de ellos, Y sobre el corazón de
ellos las escribiré; Y seré a ellos por Todopoderoso, Y ellos me serán
a mí por pueblo”, (Hebreos 8:9-10.)
Hace
casi 2000 años desde que se comenzó a predicar aquel nuevo pacto, ya
no solamente para los Hebreos, sino a toda la humanidad; pero por el
duro corazón de los hombres y por su eterna rebelión contra el poder
Celestial, el proceso de restauración ha sido muy lento; pues comenzó
en 1844 con la restitución del Sábado, como el día de culto ordenado
en la Escritura. Luego, en 1938 se inició el movimiento para
restablecer el culto al Nombre del Padre Yahweh y al del Salvador
Yahshua. Después, hubo otra pausa. Pero hoy, llegado el tiempo
designado por el Padre Celestial, ¡Se abre el último capítulo sobre
la “restauración de todas las cosas”, cuales fueron omitidas y
sustituidas en el pasado! Y esto implica antes que nada, restablecer el
culto y la reverencia al Nombre del Padre Celestial Yahweh y al Nombre
del Salvador Yahshua. Pero además, restablecer el nombre legítimo de
todos los Patriarcas, Profetas y Apóstoles, tal como están registrados
en la Escritura original y desechar los sustitutos, usados por la religión
comercializada.
Los
Nombres Celestiales tienen significados bien definidos, para poder
reconocerlos como legítimos. Como ejemplo, notemos el Nombre legítimo
del Salvador Yahshua: Este Nombre está formado por dos términos
Hebreos: 1) “Yah”, es el nombre poético del Padre Celestial Yahweh,
vea Salmo 68:4,18. 2) “yshua”, es el verbo Hebreo para,
“salvar o libertar”; juntando los dos términos se compone el Nombre
“Yah-shua”, que significa literalmente: ¡Salvación
de Yahweh! O sea, que es por éste único Nombre, por el cual el hombre
puede ser salvo de la muerte eterna (vea Hechos 4:12.)
No se debe olvidar que la Escritura dice claramente: “Porque la
paga del pecado es muerte...” (Rom. 6:23.) Y sabiendo que todos
hemos pecado conforme a la ley, entonces todos estamos condenados a la
muerte eterna. Pero en la justicia del Padre Celestial, la Escritura
agregó: “Mas la dádiva de Yahweh es vida eterna en Yahshua..”.
Y en verdad, Yahshua con su muerte llevó los pecados del hombre, enclavándolos
en el Madero.
En
cuanto al título original “MeshaYah o MashiYah” (sustituido a
“Mesías o Cristo), al igual que el Nombre “Yahshua”, se compone
por dos términos Hebreos: 1) “meshakh”, que significa: “ungir o
consagrar”. 2) “Yah”, como se dijo antes, es el Sagrado Nombre del
Padre; así, MeshaYah o MashiYah, significa o quiere decir: Ungido de
Yahweh. En cambio, el sustituto “Cristo” no significa nada en ningún
idioma.
Una
verdad innegable de la Escritura, es que todo sacerdote o rey de
Yisraeyl (Israel), para ser aprobado del cielo tenía que ser ungido por
alguien que tuviera la facultad de hacerlo. Mosheh (Moisés) ungió a
Aharon (Aarón.) Vea Ex. 29:21, Lev. 8:30. El profeta Shamueyl (Samuel)
ungió al rey Shaúl y al rey Daviyd, (vea 1 Sham. 10:1 y 16:13.) El rey
Shalomoh (Salomón) fue ungido por Nathán el profeta y por Tsadowk (Zadoc)
el sacerdote (1 Reyes 1:32-34, etc.) La pregunta ahora es, ¿Quién ungió
a Yahshua? Ningún humano tenía poder de hacerlo, sino sólo el Padre
Yahweh tenía la facultad de ungirlo.
Sobre
lo anterior, en el libro de Yeshayah (Isaías) 61:1, Yahshua dice: “El
Espíritu del Soberano Yahweh es sobre mí, porque me ungió Yahweh; me
ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos...”. El Salmista,
escribió: “Amaste la justicia y aborreciste la maldad: Por tanto te
ungió Yahweh, el Todopoderoso tuyo.” (Salmo 45:7.) En otro lugar,
Yahshua a través del Salmista, dice: “Aderezarás mesa delante de mí,
en presencia de mis angustiadores: Ungiste mi cabeza con aceite...”. (Salmo
23:5.)
Hechos 10:38, dice acerca de lo mismo: “Cuanto a Yahshua de
Nazareth; cómo le ungió Yahweh de Espíritu Santo y de potencia...”.
Yahshua, en su primera disertación en el templo, dijo: “El Espíritu
de Yahweh es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a
los humildes...” Loukas (Lucas) 4:18.) Y muchos otros pasajes apoyan
esta verdad.
Por
tanto, clamar en el título “Jesu-cristo”, es clamar en un sustituto
inferior y sin significado, lo que es contradicción al Salvador y
oposición a la Sagrada Escritura.
Restituir
estas verdades es el propósito de esta Página, para glorias y
alabanzas al Padre Yahweh y a Yahshua el Salvador, a quienes sean la
reverencia, el honor y el culto por los siglos de los siglos,
Hal’leluYah (AleluYah.)
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