LOS YISRAEYLITAS, AMADOS DE YAHWEH
Por D. L. García
En
este mundo hay Gentiles cristianos y Yisraeylitas (Israelitas), o Judíos como
se les a llama algunos de ellos; ambos grupos en desacuerdo sobre las promesas
contenidas en las Sagradas Escrituras. Los llamados “Judíos” son
descendientes de “Judáh” (Yahuwdah, más correctamente), los cuales son
solamente una tribu de Yisraeyl (Israel.) Por
causa de la separación ocurrida durante el reinado de Rekhabam (hijo de
Shalomoh), nueve tribus se movieron hacia el norte, con Yarobam como rey.
Yahuwdah (Judáh), Benyamín y Leviy permanecieron con Rekhabam como su rey. Desde
entonces fueron dos reinos separados, que la Sagrada Escritura los refiere como:
la casa de “Yisraeyl” (Israel) y la casa de “Yahuwdah” (Judáh.) Quien
quiera puede leer sobre aquella separación en 1 Reyes 12:1-33.
Manténgase en mente aquella separación, puesto que será muy importante
para ayudarnos a entender con quienes fue hecho el “Nuevo Pacto”. Como
se estableció previamente, los Gentiles cristianos suponen que el Nuevo Pacto
fue hecho con ellos. Con esta falsa creencia retiran de sus cultos cualquier práctica
o enseñanza “Judía”. Pues creen que el culto “Judío” es una religión
antigua la cual comenzó en la época del Éxodo de Egipto y en la entrega de la
ley en el monte Sinaiy, o sea, el Antiguo Testamento (Antiguo Pacto.) Con esta
idea, los Gentiles cristianos suponen que el Nuevo Pacto comenzó en la época
de la peregrinación del Salvador sobre la tierra; con la cancelación de la ley
y de los mandamientos; pues según ellos, fue sustituida por la “gracia”,
incorporando la promesa de vida eterna.
La común creencia Cristiana es que, para que el creyente esté bajo el
“Nuevo Pacto” de gracia, de perdón y vida eterna, se tiene que abandonar
todo lo relacionado al culto “Judío” y básicamente convertirse en un
Gentil. Esto podrá ofender a algunos, pero sigamos el estudio y juntos
descubriremos que esta creencia es exactamente lo contrario, de lo que dice la
Sagrada Escritura al respecto.
Todos estarán de acuerdo que el Antiguo Pacto fue hecho con Yisraeyl
(Israel) en el monte Sinaiy. Pero un detalle raramente oído es que los Gentiles
podían convertirse parte de aquel Pacto uniéndose a Yisraeyl. Lo único que
debían hacer era aceptar la circuncisión, aceptar al Todopoderoso de Yisraeyl
y obedecer las leyes, los estatutos y los mandamientos contenidos en la ley (la
Towrah). Pues no hubo dos Pactos con
leyes diferentes, o sea, una para Yisraeyl y otra para los Gentiles quienes
salieron de Egipto con los Hebreos, (véase Ex. 12:49, Lev. 24:22, Núm. 9:14,
15:15, 16, 29.) Todo aquel que se juntó a Yisraeyl en aquel tiempo fue ligado a
las mismas leyes de los Yisraeylitas; tómese especial nota de esta verdad,
porque esto no cambió bajo el Nuevo Pacto, el cual realmente le antecede el
Pacto hecho con Moshéh (Moisés) y con los Yisraeylitas.
EL
ORIGEN DEL PACTO
El
pacto de gracia y herencia eterna tampoco comenzó en la época del peregrinaje
de Yahshua sobre la tierra, ni tampoco en el monte Sinaiy; aquél pacto comenzó
con Abraham; esto se puede leer en Génesis 17:1-14. Aquel pacto fue hecho con
Abraham y a sus descendientes para siempre, véase Gén. 17:7 y Salmo 105:8-10;
aquel fue un Pacto de herencia eterna, una promesa de Yahweh hecha a Abraham,
porque éste le creyó y su fe le fue contado por justicia; sobre esto el Apóstol
Shaúl (Pablo), refiriéndose a Génesis 15:6, dice lo siguiente: “Porque ¿Qué
dice la Escritura? Y creyó Abraham a Yahweh, y le fue atribuido a justicia.
Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda”,
Romanos 4:3-4 Más adelante el mismo
Apóstol hace énfasis sobre el mismo tema, al decir en Gálatas 3:17-18, lo
siguiente: “Esto pues digo: Que el contrato (Pacto) previamente confirmado por
Yahweh para con el Meshayah, la ley (la Towrah) que fue hecha cuatrocientos años
después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por
la ley, ya no es por la promesa: Empero Yahweh hizo la donación a Abraham
mediante la promesa.”
Con lo anterior, se prueba plenamente que la promesa de vida eterna fue
dada a Abraham y a sus descendientes para siempre. Pero aquella primera promesa
le faltaba algo para que se completara. Pues la Escritura dice que todos los
hombres pecamos, por tanto quedamos muy lejos de la gloria del Todopoderoso,
(Rom. 3:23 y 5:12.) Abraham, Yitzhak (Isaac) y Yaakob (Jacob) no fueron la
excepción, pues de alguna forma también pecaron, ¡Y la pena (o castigo) del
pecado es muerte! Según Rom. 6:23.
Yahweh sabía esto cuando hizo la promesa a Abraham, sabía también que
Yahshua vendría a peregrinar a este mundo y pagaría el precio del pecado por
todos los fieles creyentes de la Sagrada Escritura con su bendita sangre,
consumando así la realización final de la promesa original. De
hecho, Yahshua vino a complementar la promesa del Pacto original. Esto hará más
claro lo que ya hemos tratado antes. Pero también hará que se entienda más
claro, que la promesa de gracia y herencia eterna, fue otorgada a los
descendientes de Abraham por la rama de Sarah. Estos descendientes serían a
través de su hijo Yitzhak (Isaac) y de éste, a su hijo Yaakob (Yisraeyl.) Porque
la promesa de “alianza perpetua” fue legada a las doce tribus de Yisraeyl
(Israel) a través de Abraham (Gén. 17:7), y ratificada en el monte Sinaiy,
como se probará más adelante.
NINGÚN
PACTO FUE HECHO CON LOS GENTILES
Escudriñando
la Escritura se podrá probar que Yahweh no hizo ningún Pacto con las naciones
Gentiles (gente no hebrea); de acuerdo a Ephesios 2:11-12, Shaúl (Pablo)
confirma esto al decir que los Gentiles fueron: “extranjeros” al Pacto y sin
Todopoderoso en el mundo. Shaúl también dice que: “la adopción, la gloria y
el Pacto, y la data de la ley, y el culto y las promesas, pertenecen a los
Yisraeylitas”. Además dice que el Meshayah (Mesías) también es de ellos,
según la carne, conforme al registro de Rom. 9:4-5.
Sin embargo, no debemos descorazonarnos ni desanimarnos, pues hay buenas
noticias para los fieles Gentiles. Nótese el registro de Yahkhanan (Juan)
10:16, que dice que los “Gentiles” son las otras ovejas que no son del mismo
redil, pero que Yahshua traerá a sí mismo, para que todos “sean un solo rebaño
y de un solo Pastor” (Yahshua.)
¿EL
NUEVO PACTO ABOLIÓ LA LEY?
La
cristiandad moderna reclama estar bajo el Nuevo Pacto, sin ley y sin
Mandamientos mientras que también reclaman ser Gentiles (gente no hebrea.) Con
ese sentir pretenden eludir cualquier cosa que se relacione con el “Judaísmo”.
Esto incluye rechazar el “Sábado” como el día de culto y los días
solemnes ordenados por Yahweh en el Antiguo Pacto y registrados en los libros de
la ley; los cuales, según los cristianos, fueron abolidos y clavados en el
madero con Yahshua. Más aún, algunos alegan que los diez mandamientos también
fueron abolidos y remplazados por “dos nuevos mandamientos: Amar al
Todopoderoso y amar al prójimo.” Aún así, no se dan cuenta que estos dos
mandamientos están también en los libros de la ley, cuales dicen que fueron
abolidos, o sea, que están registrados en los libros del Antiguo Testamento; de
maneras que estos “dos mandamientos” no son nuevos del todo, puesto que están
registrados en Deut. 5:20-21 y Lev. 19:18.
EL
NUEVO PACTO TAMPOCO FUE HECHO CON LOS GENTILES
Diferentes
iglesias modernas tropiezan con esta verdad al no darse cuenta que el Nuevo
Pacto no fue hecho con los Gentiles (gente no hebrea), sino que fue prometido a
la casa de Yisraeyl (Israel) y a la casa de Yahuwdah (Judáh), conforme a los
registros de Yirmeyah (Jeremías) 31:31-34, 32:37-40 y Heb. 8:6-13. Nótese además
que el Mediador del Nuevo Pacto es Yahshua, quien a su vez, fue Yahuwdiy (Judío),
de la tribu de Yahuwdah (Judáh.) Yahshua vino a los suyos, pero muchos no lo
aceptaron ni recibieron; pero a los que lo aceptaron, ya fueran Yahuwdiym (Judíos)
o Gentiles les dio el poder de convertirse en hijos del Todopoderoso, (vea
Yahkhanan (Juan) 1:11-12.)
Ahora, note cuidadosamente lo siguiente: La Asamblea original del Nuevo
Testamento fue una Asamblea de Yahuwdiym (Judíos), los Apóstoles todos fueron
Yahuwdiym (judíos, Israelitas.) Cuando Yahshua envió a los Apóstoles a
predicar, los envió a las tribus perdidas de Yisraeyl (Israel) y les dijo
que no fueran a los Gentiles, sino a “las ovejas perdidas de Yisraeyl”,
(vea Mattithyah (Mateo) 10:5-6.)
En este punto, tomemos unos minutos para tratar de entender el Antiguo
Testamento dado en el monte Sinaiy y por qué fue temporal, hasta el tiempo que
viniera el Meshayah (Mesías.) Recuérdese que el Antiguo Pacto no anuló el
Pacto de la “alianza perpetua” que Yahweh había prometido a Abraham, según
Gálatas. 3:17.
La gente de Yisraeyl, después de haber estado por mucho tiempo en Egipto,
sin darse cuenta había cometido pecado. La ley (la Towrah)
fue escrita para rectificar aquella situación. Pero aquel Antiguo
Testamento era temporal, o sea, era solo para recordar a la gente de sus pecados,
hasta venido el tiempo de que el verdadero y perfecto sacrificio de redención
fuera ofrecido por Yahshua con su propia sangre, (Heb. 9:8-10) a toda la
humanidad.
En la ley del Antiguo Testamento, Yahweh inicialmente no requirió
sacrificios (véase Yeshayah (Isaías) 1:11-12, Yirmeyah 7:21-23.) Pero fueron
agregados más tarde, por la infidelidad de la gente (Heb. 10:1-4 y Lev. 16:21)
para que fueran un constante recordatorio de sus pecados. Al principio Yahweh
había pedido solamente obediencia y amor, (ver Howshea [Oseas] 6:6), ¿No es
esto también lo que se espera de nosotros los del Nuevo Pacto?
El antiguo Pacto en su forma original era un buen convenio; el problema
fue con la gente (ver Heb. 8:7-8); pues fueron infieles a los acuerdos de aquel
primer Pacto, que habían convenido en el monte Sinaiy. Aquel Pacto falló por
causa de la gente de Yisraeyl; Yahweh les pidió que fueran obedientes, como había
sido su antecesor Abraham. Si lo hubieran sido, hubieran permanecido bajo el
Pacto original, esto es, de “la alianza perpetua”.
Pues habían sido elegidos para ser una nación de reyes y sacerdotes
(Ex. 19:56, Rev. 1:6 y 5:10), para formar un real sacerdocio, quienes deberían
de evangelizar al mundo. Pero en vez de aquello, adoptaron los ídolos de las
naciones de sus alrededores y fueron infieles a la elección de Yahweh. Ahora,
nosotros tenemos la misma oferta, ¿Seremos fieles a esa elección?
Lo cierto es que había fallado algo en la gente de Yisraeyl, no en el
Pacto, Yahweh no hace errores, Él no hizo un mal Pacto con Yisraeyl, tampoco
hizo leyes malas, sino que sus mandamientos son justos (Rom. 7:12); solo que a
las gentes les faltó el amor espiritual para con Yahweh. Fue por esto que no
obedecieron los términos y mandatos del Antiguo Pacto. Por naturaleza el hombre
carnal no puede hacer lo que es justo; lo que al hombre le parece lógico y
recto, usualmente es maléfico y pecaminoso (ver Prov. 14:12 y Yirmeyah 10:23.)
Por tanto, no pudieron obedecer los términos de la ley del Antiguo Pacto,
porque dependieron de su propia lógica y de su propio razonamiento.
EL
NUEVO PACTO ESCRITO EN EL CORAZÓN
Aquí
hay algo que es necesario tomar nota; el Antiguo Pacto fue escrito en tablas de
piedra, con los dedos de Yahweh (Éx. 31:18) y claramente visibles. En cambio,
el Nuevo Pacto es escrito en nuestra mente y corazón, por el Espíritu de
Yahweh (Yirmeyah 31:31-34.) Las primeras tablas de la ley fueron quebradas (Ex.
32:19), quizás para simbolizar la ruptura del primer Pacto con los Yisraeylitas;
pero el segundo par de tablas no fueron quebradas, sino que fueron conservadas y
pueden simbolizar el Pacto de perdón y de gracia que permanecen vigentes y que
no serán quebradas. Los mandatos y condiciones del Nuevo Pacto estarán en el
corazón de la gente de Yahweh. No habrá necesidad de sacrificios físicos para
recordarnos a ser obedientes, pues responderemos al impulso del Espíritu Santo;
los verdaderos seguidores de Yahweh estarán constantemente meditando y
estudiando su palabra. Tenemos la misma mente de Yahweh y de Yahshua, para
ayudarnos, (ver Rom. 8:26-27, y 1 Korinthios 2:7-16.) También nos dio el amor
que necesitamos para servirle (Rom. 5:1-5); esa es la diferencia entre el
Antiguo Pacto escrito en tablas de piedra y el Nuevo Pacto escrito en el corazón.
Ahora, volviendo atrás sobre con quienes fue hecho el Nuevo Pacto, note
que de acuerdo al registro de Yirmeyah 31:31-34, dice que fue hecho con “la
casa de Yahuwdah (Judáh) y con la casa de Yisraeyl (Israel).” Nótese que aquí
no se hace ninguna mención de creyentes “Gentiles” (gente no hebrea), sino
de las dos “casas” de Yisraeyl.
Yahshua fue Yahuwdiy (Judío) por la línea del rey Daviyd; nació de una
virgen Judía llamada Miryam (María.) Yahshua
vivió en perfecta obediencia de la ley Judía, (en realidad de Yahweh.) Muchos
Cristianos creen que Yahshua abolió la ley, como parte del Nuevo Pacto. Pero
tenemos sus propias palabras que nos dice que esto no es verdad, pues Mattithyah
(Mateo) 5:17, refiere las palabras de Yahshua, que dice: “No penséis que he
venido para abrogar la ley o los Profetas: no he venido para abrogar, sino a
cumplir.” No obstante esta verdad, el mundo Cristiano cree y enseña
exactamente lo contrario, predicando a sus fieles que ya no están bajo la ley
sino bajo la gracia. La verdad es que Yahshua vino a magnificar la ley, tal como
lo registra Yeshayah (Isaías) 42:21.
Yahshua vino a los “judíos” con el mismo Pacto de misericordia, perdón
y vida eterna que se había prometido a Abraham, reafirmándolo y sellándolo
con su sangre. La palabra “Nuevo” concerniente a la promesa del Pacto hecho
con Yisraeyl y Yahuwdah, significa: Reconstruir, reparar o refrescar. Donde se
traduce esta Escritura en lenguaje Griego (Hebreos 8:8), la palabra usada en
aquel lenguaje significa básicamente lo mismo que el lenguaje Hebreo. Este
Pacto de perdón y misericordia no era cosa nueva hecha por Yahweh en el tiempo
de Yahshua; era el mismo Pacto hecho con Abraham, quien a su vez supo que se
tendría que tomar la sangre de Yahshua para consumarlo, según Yahkhanan (Juan)
8:56.
La mayoría de los “judíos” no aceptaron a Yahshua como el Meshayah
(Mesías), ni como el Mediador de aquel Nuevo Pacto. ¿Pensaremos entonces que
por aquello, Yahweh anuló el Pacto con Yisraeyl, para hacer uno diferente con
los Gentiles Cristianos? ¡Absolutamente no!
La promesa y el Pacto fue hecho primero con Abraham, el antecesor de los
Yisraeylitas (Galatas 3:15-16), porque aquel fue fiel y creyó a Yahweh. El
Nuevo Pacto solamente fue ratificado por todo el tiempo por venir, y para ser
administrado en el tiempo señalado, por la simiente o descendiente de Abraham,
Yahshua.
Shaúl dice que los Yisraeylitas no fueron rechazados, como para estar
“perdidos” para siempre (Rom. 11:1.) Su condición de excluidos fue y es
temporal; ellos son y siempre serán el pueblo elegido por Yahweh, como se
probará más adelante. Pero a causa de su infidelidad, ¡La salvación vino a
los Gentiles! Pero no con un diferente Pacto, ni tampoco sin la ley o sin
Mandamientos, sino con el mismo Pacto, incorporando todas las condiciones y
promesas convenidas con Abraham, incluyendo las leyes, los estatutos y los
mandamientos, cuales Abraham obedeció (Gén. 26:5.) Aquella temporal falla de
los Yisraeylitas y de los Yahuwdiym (Judíos) no significa que Yahweh haya
rechazado a su pueblo totalmente (Rom. 11:1-5.) Note que el día viene cuando
serán totalmente injertados otra vez, véase Rom.11:23.
¿Por qué entonces esta temporal exclusión de la mayor parte de los
Yisraeylitas? Esto fue así para que los Gentiles (gente no hebrea) pudieran ser
incluidos e injertados. ¿Significa esto que la Asamblea se tornó
repentinamente en una Asamblea Gentil? ¿O que toda la promesa inicial fue
cambiada? En realidad nada ha
cambiado, Yahshua es todavía el Meshayah (Mesías) de Yisraeyl (Israel), los apóstoles
todos fueron Yisraeylitas (Israelitas) y los “Judíos”, una tribu de
Yisraeyl, siguen conservando los más de las leyes y ordenanzas del nuevo Pacto.
Siendo este el caso, ¿Entonces qué fue lo que ocurrió?
LOS GENTILES INJERTADOS A YISRAEYL
El
Apóstol Shaúl (Pablo) explica qué fue lo que pasó. Usando un árbol de olivo
como ejemplo (según Rom. 11:1-36), explica lo siguiente: Yahweh es la raíz,
Yahshua es el tronco y Yisraeyl son las ramas. Yisraeyl es el amado de Yahweh,
por causa de la fidelidad de sus antecesores (Abraham, Yitzhak (Isaac) y Yaakob);
el Apóstol Shaúl (Pablo) dice en Romanos 11:1, “Digo pues: ¿A desechado
Yahweh a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy Yisraeylita, de la
simiente de Abraham, de la tribu de Benyamiyn.” Y en el verso 28, Shaúl dice:
“Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros
(Gentiles): Pero en cuanto a la elección, son muy amados por causa de los
padres.” Así, la promesa hecha a Abraham, Yitzhak (Isaac), Yaakob y a sus
descendientes, concernientes al perdón y misericordia en “alianza perpetua”,
no puede ser cambiada ni sustituida.
Las ramas del olivo es Yisraeyl (las doce tribus); algunas fueron
quebradas por causa de su infidelidad. Aquellas ramas no fueron tiradas,
desechadas o quemadas (verso 23); si estos se arrepienten serán injertados otra
vez (según Yeshayah [Isaías] 59:20.) Pero fueron quebradas para que otras
ramas fueran injertadas en su lugar. Esto
se registra en Yeshayah 49:6; y las ramas silvestres injertadas en su lugar son
los Gentiles (gentes de cualquier nacionalidad o raza), esto es, quienes sean
dignos de la promesa.
Shaúl (Pablo) dice que estas ramas no sustentan al árbol, sino que
estas (las ramas injertadas) son sustentadas por el tronco (Yahshua), quien a su
vez es sustentado por la raíz, Yahweh.
Las ramas del árbol es Yisraeyl (Israel), esto es, las doce tribus en
conjunto; los Gentiles son injertados hoy al árbol, remplazando a algunos de
Yisraeyl. Este injerto será permanente solamente a través de la obediencia y
la fe (Romanos 11:20-22) de los Gentiles. Como puede verse, no queda lugar para
jactarse los Gentiles, ni que piensen que sustituyen por completo a los
originales herederos.
Ciertamente que los Gentiles no debieran jactarse (versos 18-20.) Pero
esto es lo que aparentemente ha ocurrido, pues creen que Yahweh ha desechado a
su pueblo a favor de ellos. Tanto así que han descartado todo lo que es Judío;
hasta han negado el verdadero Nombre Hebreo del Salvador Yahshua (el cual
significa: Yahweh es Salvación o, Salvación de Yahweh); y se han olvidado de
una verdad muy importante: Que si son seguidores del Salvador Yahshua, entonces
son “Judíos” espirituales (Rom. 2:28-29.) El ser “Judío” no es cuestión
de nacionalidad, es cuestión del corazón y del Espíritu, (Rom. 9:6-8.)
En conclusión, es la simiente de Abraham la que es considerada como
Yisraeyl; pero también son aquellos quienes aceptan y viven conforme al Pacto
hecho con Abraham y reafirmado por Yahshua, todos ellos son el verdadero
Yisraeyl de Yahweh.
Tome especial nota de esto: Yahweh llamó a Abraham (el padre de los
Yisraeylitas) que anduviera con Él, y que la bendición vendría a todas las
gentes de la tierra a través de él (Gén. 12:1-3.) Yahweh reafirmó este
llamado a los Yisraeylitas (los descendientes de Abraham), para que le fueran un
pueblo especial, o sea, una nación de reyes y sacerdotes (Éx. 19:6.) Yahweh
envió a Yahshua el MeshaYah (Meshayah o Mashiyah significa: ungido de Yahweh),
un descendiente Yisraeylita (por la rama de Daviyd), a su pueblo Yisraeyl, para
tratar lo del pecado y reafirmar el Pacto y el llamado Celestial.
Cuando Yahshua retorne a la tierra, volverá a Yisraeyl (Zekaryah [Zacarías]
14:4-9), para comenzar el reinado de Yahweh, el cual será dirigido desde
Yeruwshalem (Jerusalén), que será la capital de Yisraeyl (Israel); véase
Yeshayah, (Isaías) 9:6-7, 2:3 y Miykayah (Miqueas) 4:2.
Hay algo más que también se debiera tomar nota; en el libro de Rev.
21:9-14 dice concerniente a la nueva Yeruwshalem, que en ella habrá doce
puertas, cada puerta tendrá el nombre de una de las doce tribus de Yisraeyl
(Israel.) Los redimidos (tanto Hebreos como Gentiles) tendrán que entrar a la
ciudad por una de esas puertas. O sea, que se habrá de entrar a la Nueva
Yeruwshalem, la ciudad de Yahweh a través de Yisraeyl, no hay otro camino. Note
también que la ciudad tendrá doce fundamentos y en cada uno tendrá el nombre
de cada uno de los doce Apóstoles; estos también fueron Yisraeylitas. Por todo
esto, el camino al Reino Celestial es solamente a través de Yisraeyl (Israel),
¡No hay otra ruta alterna, ni otro camino más corto, para ser Yisraeylitas de
Yahweh!
No cometamos equivocación, nuestro Salvador Yahshua fue Yahuwdiy (Judío.)
Los Yahuwdiym (judíos) fueron los que preservaron la palabra de Salvación
enviada por Yahweh en las Sagradas Escrituras. Yahshua retornará a su tierra
natal de Yisraeyl (Israel), para organizar un gobierno y un reino con sede en la
ciudad de Yeruwshalem. Yahweh el Padre vendrá con la Nueva Yeruwshalem del
cielo, (Rev. 21:1-4.) Si queremos ser parte de todas aquellas cosas maravillosas,
debemos ser descendientes o seguidores fieles de la simiente de Abraham,
nacionalmente o espiritualmente; de cualquier manera, debemos ser como lo fue
nuestro Salvador: Un Yisraeylita obediente al mandamiento Celestial.
Yisraeyl antes que calificara para la herencia Celestial, se llamó
Yaakob, nombre que significa: “suplente, suplantador o sustituto.” Pero en
su huída por la amenaza de su hermano Esaú, Yahweh se le apareció en el
camino para reafirmar la promesa de “alianza perpetua” hecha a Abraham, pues
Yahweh le dijo: “Yo soy Yahweh el Todopoderoso de Abraham tu padre, y el
Todopoderoso de Yitzhak: la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a
tu simiente. Y será tu simiente como el polvo de la tierra, y te extenderás al
occidente, y al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra
serán benditas en ti y en tu simiente.” (Génesis 28:13-14.) Con esta
Escritura, ¿Queda alguna duda de cómo calificar para ser un verdadero
Yisraeylita de Yahweh?
Una vez que Yaakob pasó la prueba, o sea, los días de sufrimiento, de
angustias y de aflicciones en casa de su suegro, su nombre fue cambiado a
Yisraeyl. Pues cuando volvía de Padan-aram se le apareció un Ángel en el
camino con el que luchó; el Ángel, al ver que no podía con él le dijo lo
siguiente: “¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Yaakob. Y él le dijo: No
se dirá más tu nombre Yaakob, sino Yisraeyl: porque has luchado con el
Todopoderoso y con los hombres, y
has vencido.” (Génesis 32:28, véase también el capítulo 35:10.) El nombre
“Yisraeyl” significa: “prevalecido del Todopoderoso o príncipe del
Todopoderoso.”
Siendo esto así, ¿Quién de todos los creyentes actuales puede asegurar
que prevalecerá en el camino de redención? ¿Quién puede asegurar que ya es
un Yisraeylita, mientras viva en esta vida? Lo cierto es que solamente los que
prevalezcan al mandato Celestial, tendrán parte con los Yisraeylitas de Yahweh.
Que el Padre Celestial dé bendiciones a todos los fieles y tenga
misericordia de todos nosotros, en el Sagrado Nombre de Yahshua-ha-Mashiyah.
Yahweh bendiga a todas las Asambleas donde es invocado el Sagrado Nombre
de Yahweh y el del Salvador Yahshua, Hal’leluYah (alabanzas a Yahweh.)
Nota:
Este mini-estudio fue escrito para los que ya conocen el Sagrado Nombre del
Padre Yahweh y el del Salvador Yahshua;
y para los que están en proceso de restaurar
el nombre correcto de todos los personajes centrales de la Sagrada Escritura. Se
ruega a los iniciados que donde aparezcan los nombres anotados aquí, sepan a
quien se refiere, gracias