UNA
COMPARACIÓN ENTRE DOS REYES
Aquella petición disgustó a Shamueyl, por tanto, oró a Yahweh
concerniente a la situación, y Yahweh le dijo: “...Oye la voz del pueblo en
todo lo que te dijeren: Porque no te han desechado a ti, sino a mí me han
desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han
hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, que me han dejado y han
servido a ídolos extraños, así hacen también contigo...” (1 Sham. 8:7-8.)
Nótese como Yahweh dijo que Yisraeyl lo había olvidado desde el día
que los había rescatado de Egipto, hasta aquel mismo día que demandaban un rey.
En los versos 9 al 18 Shamueyl le dijo al pueblo lo que este rey haría
con ellos: pues tomaría a sus hijos y a sus hijas para sí, la tierra, los
diezmos (impuestos), etc. Shamueyl advirtió al pueblo de acuerdo a las palabras
de Yahweh, pero la gente replicó: “No, sino que habrá rey sobre nosotros: Y
nosotros seremos también como todas las gentes, y nuestro rey nos gobernará, y
saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras...” (versos 19-20.)
La
gente estaba resuelta en su deseo por un rey al estilo de los Gentiles, así que
los versos 21 y 22, agregan: “...Y oyó Shamueyl todas las palabras del
pueblo, y las refirió en oídos de Yahweh. Y Yahweh dijo a Shamueyl: Oye su voz,
y pon rey sobre ellos...”.
Más tarde Yahweh le dijo a Shamueyl que Shaúl [Saúl] había sido el
designado por él, para que reinara sobre el pueblo, (1 Sham. 9:1-7.) Shaúl es
dado a conocer en el libro 1 de Shamueyl capítulo 9:, de la siguiente manera:
“...Y había un varón de Benyamín [Benjamín], hombre valeroso, el cual se
llamaba Kiysh, hijo de Abiyeyl, hijo de Tseowr, hijo de Bekowrath, hijo de
Aphiyakh, hijo de un hombre de Benyamín. Y
tenía él un hijo que se llamaba Shaúl [Saúl], joven y hermoso, que
entre los hijos de Yisraeyl [Israel] no había otro más hermoso que él; del
hombro arriba sobrepujaba a cualquiera del pueblo...”
El nombre “Kiysh” es muy revelador en sí mismo, es el # 7027 en la
Concordancia Strong’s, el cual es definido como: Inclinarse o hacer reverencia;
el cual deriva de la palabra Hebrea “qowsh”, que a la vez es el #6983,
siendo definido en su raíz primitiva, como: Encorvarse, doblarse o hacer caer
en una trampa. Y una indagación sobre el nombre “Aphiyakh”, también revela
que su origen primitivo, tiene que ver con “atracción a una trampa, o sea,
entrampar.”
El nombre “Shaúl” significa: pedido, requerido o designado. La gente
pidió un rey para que gobernare sobre ellos; Y Yahweh les dio lo que habían
pedido; tal y como cierto comercial, que dice: “Usted lo pidió, usted lo
obtuvo”; tal fue el caso de Yisraeyl [Israel.]
Yahweh le había dicho a Shamueyl que el pueblo no le había
“servido” [obedecido] desde que los había sacado de Egipto. Y ahora que el
pueblo rechazaban su gobierno sobre ellos, les iba a tender lazo, esto es,
entramparlos, hacerlos caer en su propia trampa.
Yaakob entendió que la sucesión de reyes vendría por el linaje de
Yahuwdah [Judá] y no del linaje de Benyamín. Así que otra vez preguntamos: ¿Por
qué Yahweh eligió a un hombre de la tribu de Benyamín [Benjamín]?
La respuesta es: Que fue una forma de ilustrar el “modelo” que revela
la Sagrada Escritura sobre un “primero y un segundo”, en el proceso de
regeneración.
El Apóstol Shaúl (“Pablo”, tuvo el mismo nombre de aquel primer rey
de Yisraeyl, y también fue de la tribu de Benyamín, vea Filipenses 3:5)
claramente contestó la pregunta anterior, al escribir lo siguiente: “Mas
alguno dirá: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?
Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muriere antes. Y lo que
siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de
trigo, o de otro grano: Pero Yahweh le da el cuerpo como quiso, y a cada
simiente su propio cuerpo. Toda carne no es la misma carne; mas una carne
ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de
los peces, y otra la de las aves. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos
terrestres; Mas ciertamente una es la gloria de los Celestiales, y otra la de
los terrestres. Otra es la gloria del Sol, y otra la gloria de la Luna, y otra
la gloria de las estrellas: Porque una estrella es diferente de otra en gloria”,
(1 Korinthios 15:35-41.) Y continúa diciendo la Escritura: “...Así también
es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, se levantará en
incorrupción. Se siembra en vergüenza, se levantará con gloria; se siembra en
flaqueza, se levantará con potencia; se siembra cuerpo natural, resucitará
espiritual cuerpo. Hay cuerpo natural, y hay cuerpo espiritual. Así también
está escrito: fue hecho el primer hombre Adám en alma viviente; el postrer
Adám en espíritu vivificante. Pero lo espiritual no es primero, sino lo
natural; luego lo espiritual. El primer Adám es de la tierra: El segundo
Adám, que es Yahshua, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los
terrenales; y cual el Celestial, tales también los celestiales. Y así como
hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del
Celestial...” (1 Korinthios 15:42-49.)
Aquel modelo de “primero y segundo” surge a menudo a
través de la Escritura, por ejemplo: Hubo el primer mundo antes del
diluvio, y el segundo mundo después del diluvio; El primer Adám,
y el segundo Adám; los primeros cielos y tierra, los nuevos cielos y
nueva tierra; el primer pacto, y el segundo pacto; el primer
reino de Yisraeyl, el segundo reino (aún por venir) de Yisraeyl. La primera
circuncisión (en la carne), la segunda circuncisión (del corazón); el primer
cuerpo físico, natural y carnal, corruptible y vida mortal que se vive, y el segundo
cuerpo espiritual, honorable, incorruptible, glorioso e inmortal venidero. Hay
una primera muerte y una segunda muerte; un primer
nacimiento y un segundo nacimiento, etc. etc.
Así también, Shaúl fue elegido para ser el primer rey de
Yisraeyl, como prototipo del primer hombre de la tierra (Adám), el cual
fue sembrado en corrupción, deshonor y flaqueza. Fue un hijo de la tribu de
Benyamín. Yahweh sabía que fallaría. Porque el verdadero linaje de reyes
vendría de Yahuwdah, tal y como estaba profetizado.
LA
FAMILIA DE YISHAY
Pero considerando más de cerca el nombre “Yahuwdah” en el alfabeto
Paleo-Hebreo, agrega mayor entendimiento: Pues Yahuwdah, en el alfabeto Paleo-Hebreo,
se escribe casi igual que el Nombre del Padre Yahweh en el mismo alfabeto; Pero
el nombre de “Yahuwdah” contiene de más la letra “daleth” (en Inglés
“D”, en Hebreo “A”).
Es interesante notar que esta letra “D” es un jeroglífico para el término
“puerta”. Y es también interesante notar, que la palabra inglesa para
“puerta” comienza con una “D” (door), que a la vez, es el equivalente de
la letra Paleo-Hebreo “dalet” (D); Entonces, ¿No es asombroso de que el
segundo linaje de reyes fuera escogido de la tribu de Yahuwdah? ¿Y no es
asombroso de que Yahshua (la puerta, según Yahkhanan [Juan] 10:9) haya nacido
de la tribu de Yahuwdah?
Así, del linaje de Yahuwdah fue la segunda dinastía para reinar sobre
los hijos de Yisraeyl [Israel.] Este linaje representa el espiritual,
incorruptible, inmortal y eterno reinado de Yahshua el Meshayah [Mesías],
puesto que fue de la tribu de Yahuwdah, o sea, a través de aquel nombre en el
cual Yahweh es alabado, según la promesa de Leah, que dijo: “Esta vez Alabaré
a Yahweh: por esto llamó su nombre Yahuwdah”, Gén. 29:35.
¿Cuándo va a entender el hombre que la Sagrada Escritura es la
inspirada palabra de Yahweh? ¿Cuándo entenderá el hombre que las Sagradas
Escrituras fueron aglutinadas por una mente y un intelecto muy superior, y que
no hay comparación con la del hombre? ¿Cuándo nos tornaremos los hombres a
nuestro Creador, para rendirle el honor, alabanza y obediencia que solamente él
merece y espera de nosotros?
Shaúl
es introducido en el libro 1 de Shamueyl [Samuel] capítulo 9: que dice: “...Y
había
un
varón de Benyamín, hombre valeroso, el cual se llamaba Kiysh, hijo de Abiyeyl,
hijo de Tseowr, hijo de Bekowrath, hijo de Aphiyakh, hijo de un hombre de Benyamín.
Y tenía él un hijo que se llamaba Shaúl, joven y hermoso, entre los hijos de
Yisraeyl no había otro más hermoso que él; del hombro arriba sobrepujaba a
cualquiera del pueblo. Y se habían perdido las asnas de Kiysh, padre de Shaúl;
por lo que dijo Kiysh a Shaúl su hijo: Toma ahora contigo alguno de los criados,
y levántate, y ve a buscar las asnas...” (1 Sham. 9:1-3.)
En cuanto a Daviyd, es introducido en el mismo libro, capítulo 16:11-13,
donde dice lo siguiente: “...Entonces dijo Shamueyl [Samuel] a Yishay: ¿Son
estos todos tus hijos? Y él respondió: Aún queda el menor, que apacienta las
ovejas. Y dijo Shamueyl a Yishay: Envía por él, porque no nos sentaremos a la
mesa hasta que él venga aquí. Envió pues por él, y lo trajeron; el cual era
rubio, de hermoso parecer y de bello aspecto. Entonces Yahweh dijo: Levántate y
úngelo, porque éste es. Y Shamueyl tomó el cuerno del aceite, y lo ungió de
entre sus hermanos: Y desde aquel día en adelante el Espíritu de Yahweh vino
sobre Daviyd. Se levantó luego Shamueyl, y se volvió a Ramah...”
¿No resulta interesante notar que los animales asociados con Shaúl
fueron asnas, mientras que los asociados con Daviyd fueron corderos y ovejas?
¿Sería aquello un modo para que Yahweh profetizara el carácter de cada uno?
Un asno tipifica una obstinada, estúpida y torpe actitud, ¿No fue esa actitud
que más o menos demostró Shaúl? Después de todo, él tipificó al primer Adám,
quien tontamente tomó del árbol del conocimiento del bien y del mal,
acarreando pecado, corrupción y muerte, no solamente para él, sino para toda
su posteridad.
Pues a través de la desobediencia y rebelión de Adám, a él y a toda
su posteridad, le fue prohibido el acceso al árbol de la vida. Y así también,
por la desobediencia y rebelión de Shaúl, le fue prohibido a él y a su
posteridad el acceso o derecho para reinar sobre Yisraeyl.
Sin embargo, las ovejas fueron asociadas con Daviyd; las ovejas también
pueden ser consideradas torpes. Pero estos animales torpes fueron asociados con
Daviyd; quien por un lado se consideró a sí mismo una oveja de Yahweh (vea
Salmo 23, Ezequiel 34:8-12), e hizo también algunos penosos errores. Pero las
ovejas son consideradas animales limpios, porque rumian y tienen pezuñas
hendidas; mientras que el asno es animal no limpio.
Tenemos que tener en mente también, que Daviyd fue cuidador o pastor de
ovejas, que lo puso en una mejor capacidad para ser rey. Yahweh revela también
que él mismo es un pastor (vea Yeshayah [Isaías] 40:10-11.) Y Yahshua se
revela a sí mismo como el buen pastor (vea Yahkhanan [Juan] 10:11-16, Hebreos
13:20), lo que ciertamente Daviyd representaba
mejor compañerismo.
En cierta ocasión, su hijo Yahnathán [Jonathán] hirió una guarnición
de los Filisteos en Geba, pero Shaúl hizo tocar las trompetas por toda la
tierra, declarando que él, Shaúl, había herido la guarnición (1 Sham.
13:3-4.) Y cuando los Filisteos juntaron un enorme ejército contra Yisraeyl,
Shaúl y sus pocos hombres temblaron de terror (versos 5-7.) Shaúl esperó
siete días a que viniera Shamueyl, y cuando Shamueyl no apareció, Shaúl tomó
a sí mismo el lugar del sumo sacerdote, ofreciendo ofrenda encendida a Yahweh
(versos 8-10.) Y cuando Shamueyl lo confrontó concerniente a aquello, Shaúl se
excusó a sí mismo (versos 11-12.) Entonces Shamueyl profetizó que el reinado
no duraría bajo su mando (verso 14.)
Tal parece que aquella descalificación vino después de haber servido
como rey sobre Yisraeyl solamente un breve periodo de dos años.
Yahnathán [Jonathán] el hijo de Shaúl, comenzó otra campaña contra
los Filisteos, el cual culminó con la intervención de Yahweh, haciendo que la
tierra temblara, sembrando gran confusión entre los Filisteos, quienes
comenzaron a levantar su espada uno contra el otro (1 Sham. 14:20.) Mientras,
Shaúl y sus hombres habían estado escondidos por temor, pero cuando vieron el
tumulto entraron al combate. Pero entonces Shaúl hizo una torpe declaración,
diciendo: “Cualquiera que comiere pan hasta la tarde, hasta que haya tomado
venganza de mis enemigos, sea maldito...” (1 Sham. 14:24.) Por aquella conjura,
la gente se debilitó tanto que al final del día se tornaron al despojo y de
inmediato mataron ovejas y bueyes, comiéndolos con la sangre (verso 32.) Es
cierto que Shaúl rectificó aquel mal, pero su misma proclamación causó
aquella situación.
Más tarde le fue ordenado a Shaúl que erradicara a los Amalekitas, por
sus ataques contra Yisraeyl mientras peregrinaban por el desierto. Pero Shaúl
perdonó la vida a su rey Agag y a lo mejor de las ovejas y de los bueyes. Y
cuando le preguntó Shamueyl sobre su actitud, Shaúl le echó la culpa a sus
hombres (1 Sham. 15:9-15.) Entonces Shamueyl le dijo a Shaúl que sería
desechado como rey sobre Yisraeyl por su rebelión, y que el reino sería dado a
su prójimo (Daviyd) que era mejor que él (1 Sham. 15:26-28.) Fue después de
aquel episodio que Daviyd fue ungido rey sobre Yisraeyl (1 Sham. 16:12-13.)
Cuando Shaúl supo que Daviyd estaba dispuesto de aceptar el desafío del
Filisteo, trató de desanimarlo, diciéndole: “...No podrás tú ir contra
aquel Filisteo, para pelear contra él; porque tú eres muy joven, y él un
hombre de guerra desde su juventud...” (1 Sham. 17:33.)
Pero Daviyd demostró algo concerniente a su carácter, cuando dijo:
“...Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre, y venía un león, o un
oso, y tomaba algún cordero de la manada, Y salía yo tras él y lo hería, y
le libraba de su boca: Y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la
quijada, y lo hería y mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; pues
este Filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército
del Todopoderoso que vive. Y añadió Daviyd: Yahweh que me ha librado de las
garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de
éste Filisteo. Y dijo Shaúl a Daviyd: Ve, y Yahweh sea contigo...” (1 Sham.
17:34-37.)
Considerando la actitud de Daviyd: Ciertamente él era un pastor de las
ovejas de su padre. Si un león venía a satisfacer su hambre con una de las
ovejas de su padre, él exponía su vida para salvarla. Muchos otros pastores jóvenes,
correrían para salvar sus vidas, permitiendo al león de hacer a su antojo con
la manada; pues razonarían con toda lógica: Estos son solamente animales, pero
yo soy el hijo de mi padre y valgo mucho más para él que estas ovejas.
Preservaré mi vida para que mi padre no se entristezca por la pérdida de su
hijo. Además, yo quiero vivir, y mi vida vale mucho más para mí que la vida
de estas ovejas, de estos animales.
Pero esta no fue la actitud de Daviyd; el nombre de Daviyd significa:
Amor, cariño, amar o amado. Amaba tanto a su padre que no estaba dispuesto a
que sufriera la pérdida de sus ovejas. Estaba dispuesto a exponer su vida al
peligro por amor a su padre y por amor a las ovejas. Él se encaraba con el león
o con el oso, con un ánimo poco usual entre los hombres, en ningún otro tiempo
de la historia.
Yahweh mismo es también un pastor, como ya se anotó antes, y su pueblo
Yisraeyl son sus ovejas. Daviyd estuvo dispuesto a encararse con aquel gigante
llamado Goliat, porque confió y porque amaba al Todopoderoso Yahweh. Por tanto,
estuvo dispuesto a poner en peligro su vida por las ovejas (el ejército de
Yisraeyl) de Yahweh. Daviyd tuvo un espíritu de fe, confianza y ánimo que no
tuvo ningún otro en Yisraeyl.
Daviyd se encaró al gigante Goliat, por amor a las ovejas (Yisraeyl) de
Yahweh. Yahshua se encaró con el dios de este mundo, el príncipe del poder del
aire, Satán, por amor a las ovejas (los redimidos) de Yahweh.
¿Comienza a aclararse el cuadro? La batalla entre Daviyd y Goliat fue un
presagio, un prototipo de la batalla que tomaría lugar en un futuro muy lejano
entre Yahshua y Satán.
Mientras
que Daviyd puso su vida en peligro, él se fue vivo de la batalla. Pero el
enfrentamiento de Yahshua fue mayor, porque tuvo que ofrendar su vida. Primero
tuvo que sostener una batalla Espiritual, para poder obtener la victoria. Aquel
enfrentamiento vino inmediatamente después que fue bautizado, cuando fue
llevado al desierto, para ayunar y orar por cuarenta días y cuarenta noches.
Tenía que obtener la victoria inicial sobre Satán, aunque la victoria final
vino cuando derramó su aliento y su sangre en el Madero, y subsecuentemente
resucitó tres días después.
Yahshua le dijo a sus discípulos: “...Si guardareis mis mandamientos,
estaréis en mi amor; Como Yo también he guardado los Mandamientos de mi Padre,
y estoy en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en
vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis los
unos a los otros, como Yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que
ponga alguno su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las
cosas que Yo os mando...” (Yahkhanan [Juan 15:1014.)
¡Yahshua: el verdadero pastor! Con mucho es el más celoso pastor,
voluntariamente él puso su vida por nosotros, y él espera de nosotros mostrar
el mismo Espíritu, tal como dice el siguiente pasaje: “...Dejándonos ejemplo,
para que vosotros sigáis sus pisadas...”, (1 Keph [Pedro] 2:21.)
Y Keph [Pedro] agregó: “...El cual no hizo pecado; ni fue hallado engaño
en su boca: Quien cuando le maldecían, no retornaba maldición; cuando padecía,
no amenazaba, sino remitía la causa al que juzga
justamente. El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el
madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia:
por la herida del cual habéis sido sanados. Porque vosotros erais como ovejas
descarriadas; Mas ahora habéis vuelto al pastor y Obispo de vuestras almas...”
(1 Keph [Pedro] 2:22-25.)
Y otra vez
Shaúl [Pablo] escribió: “Gracia sea a vosotros, y paz de Yahweh el
Padre y de nuestro Soberano Yahshua el Meshayah [Mesías.] El cual se dio a sí
mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme
a la voluntad del Todopoderoso y Padre nuestro; Al cual sea la gloria por los
siglos de los siglos, Amén.” (Gálatas 1:3-5.)
Considere estos términos otra vez: Nosotros éramos corderos
descarriados; éramos todavía pecadores. Éramos enemigos de Yahweh porque éramos
pecadores. No obstante, permitió que su Hijo muriera por nosotros. Sabiendo lo
anterior, ¿Qué podemos hacer ahora? Permitamos que Yahshua comience con las
instrucciones, pues dice: “...Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos
a otros: como os he amado, que también os améis, los unos a los otros. En esto
conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los
otros...” (Yahkhanan [Juan] 13:34-35.)
Más adelante, Yahshua vuelve a decir: “...Este es mi Mandamiento: Que
os améis los unos a los otros, como Yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que
éste, que ponga alguno su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si
hiciereis las cosas que Yo os he mandado...” (Yahkhanan 15:12-14.)
Pero dejemos que los Apóstoles terminen el pensamiento, pues el Apóstol
Shaúl [Pablo], dice: “...Mas acerca de la caridad fraterna no habéis
menester que os escriba: Porque vosotros mismos habéis aprendido del
Todopoderoso que os améis los unos a los otros...” (1 Tesalonicenses 4:9.)
Y
el Apóstol Yahkhanan [Juan], agregó: “...Porque este es el mensaje que habéis
oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. No como Kayin [Caín],
que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque
sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos míos, no os maravilléis
si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en
que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, está en muerte.
Cualquiera que aborrece a su hermano, es homicida; y sabéis que ningún
homicida tiene viva eterna permaneciente en sí. En esto hemos conocido el amor,
porque él puso su vida por nosotros: También nosotros debemos poner la nuestra
por los hermanos. Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere a su hermano
tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿Cómo está el amor en él?...”
(1 Yahkhanan [Juan] 3:11-17.)
El nombre de Daviyd está relacionado con el amor. Él demostró el
verdadero amor porque no solamente estaba dispuesto a poner su vida por las
ovejas de su padre Yishay, sino también por Yisraeyl, las ovejas de Yahweh.
Yahshua vino a ser en la carne un descendiente de Daviyd. Demostró el verdadero
amor porque voluntariamente ofrendó su vida por amor a su Padre, y por amor a
las ovejas (Yisraeyl espiritual.)
Ahora es nuestro turno. Se espera de nosotros poner nuestras vidas por
las ovejas de Yahshua y de Yahweh, a saber, los hermanos. Este presente mundo
malo con todas sus ligerezas y chismes, con todas sus riquezas y placeres,
ciertamente pone presión sobre todos nosotros, y nos quita el enfoque del
verdadero camino, y aún nos impide participar más en ello. También, cuando
vemos a otro hermano, generalmente podemos detectar ciertos problemas específicos,
que parecen darnos razón para no seguir el mandamiento. Pero entonces, alguno
buscará voltearse para convertirse en nuestro enemigo; y entonces nos
justificamos para desviarnos de este mandamiento. Pero Daviyd no se tornó atrás,
ni mucho menos Yahshua, ellos son nuestro ejemplo.
Es una realidad que la grande preponderancia de la comunidad Judía
alrededor del mundo, mantiene firme que es una abominación castigada con la
muerte, para el que pronuncie el Sagrado Nombre del Padre Celestial. También es
una realidad de que la francmasonería sostiene la misma idea y creencia de
muchos Judíos. Para ellos, el Sagrado Nombre es inefable (impronunciable, no
poder expresar con palabras.)
De acuerdo a la Escritura, habrá una persecución de los creyentes que
culminará con la muerte de muchos; en el libro de Revelaciones 12:11, dice:
“...Y ellos le han vencido por la muerte del cordero, y por la palabra de su
testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte...”
Aquel será el día en que todos seamos probados sobre la lealtad a la
palabra de verdad de Yahweh, de ser testigos de Yahshua, y por el amor a los
hermanos.
Se puede ir aún más lejos para comparar entre Shaúl y Daviyd, con las
dos grandes figuras del reino Espiritual: Satán y Yahshua. Satán siempre se
excusó a sí mismo, mientras que acusaba a todos. Mas Yahshua nunca pecó, por
tanto, nunca mereció el castigo de muerte, sino que voluntariamente tomó aquel
castigo sobre sí mismo y poder disculpar (por gracia) a otros.
Shaúl sabía que se le iba a despojar del reino, para ser dado a otro
mejor que él. Eventualmente descubrió que Daviyd había sido ungido, para
remplazarlo como rey sobre Yisraeyl. Shaúl trató por todos los medios de
destruir a Daviyd, aún cuando sabía que era el ungido de Yahweh.
Por el otro lado, Daviyd pensó que debía huir para proteger su vida.
Una y otra vez pensó que no alzaría sus manos contra Shaúl, quien era el
primer rey ungido sobre Yisraeyl. Daviyd siempre confió en Yahweh y esperó el
tiempo señalado para que se le entregare el reino.
Satán es el dios y príncipe de este presente mundo malo. Yahshua fue
ungido para remplazarlo. Satán trató de destruir a Yahshua, y hoy día todavía
busca hacer guerra contra él y contra sus discípulos. Yahshua como Daviyd, está
esperando hasta el tiempo designado por su Padre, para que le entregue el trono
y el reino sobre este mundo. Los discípulos de Yahshua le preguntaron:
“Maestro ¿Restituirás el reino de Yisraeyl en este tiempo?...”, (Hechos
1:6.) Y Yahshua les dijo: “No toca a vosotros saber los tiempos o las sazones
que el Padre puso en su sola potestad; Mas recibiréis la virtud del Espíritu
Santo que vendrá sobre vosotros; Y me seréis testigos en Yeruwshalem [Jerusalén],
y en toda Judea, y Shamaryah y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:7-8.)
Nosotros fuimos nacidos en este mundo con el espíritu del primer
Adám, carentes del Espíritu del segundo Adám. En algún tiempo de
nuestra vida fuimos (y otros serán) llamados por Yahweh, para darnos la
oportunidad de confesar nuestros pecados, arrepentirnos, ser bautizados y
recibir el Espíritu Santo, o sea, el Espíritu del segundo Adám Yahshua.
Entonces podremos: “Crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Soberano y
Salvador Yahshua el Meshayah” (2 Keph [Pedro] 3:18.) Esto significa que no
solamente basta tener esa “gracia y conocimiento”, sino ponerlo a obrar en
nuestra vida. El estudio y la aplicación de los ejemplos que encontramos en las
Sagradas Escrituras, serán el mejor modo de lograr esto.
Ciertamente uno tiene que examinarse a sí mismo, especialmente aquellos
que han sido llamados a ser de la familia de la fe. ¿Se está verdaderamente
caminando en aquellas dignas pisadas? ¿Estamos realmente edificando nuestra
vida como debe ser, por nuestro Padre Celestial, por nuestro admirable Salvador,
por nuestros hermanos, y perdonando a nuestros enemigos? De no ser así,
entonces aún se estará caminando solamente con el espíritu del primer Adám.
¿Se está cometiendo graves errores y excusándose a sí mismo, como Shaúl (el
primer rey de Yisraeyl) que echaba la culpa de todo a otros? O si somos
sorprendidos haciendo algo mal, ¿se pensará en una excusa torpe, a modo de
justificarse uno mismo?
Trate de compararse entre Shaúl y Daviyd. Luego a compararse entre el
primer Adám y el segundo Adám. Finalmente, a compararse entre el espíritu de
Satán y al Espíritu de Yahshua. Si se es honesto consigo mismo, se podrán
hallar áreas donde diferenciarán muchas cosas para parecerse a Daviyd y a
Yahshua. Pero no es muy tarde para tornar y enmendar nuestra actitud; pues
mientras haya vida, hay esperanzas.
Lo que se debe hacer es examinarse uno completamente, confesar los defectos y pecados al Padre Yahweh, rogar para ser perdonados, y suplicar por la fortaleza de Espíritu para hacer cambios drásticos en nuestra vida; tenemos con nosotros los ejemplos registrados en la Sagrada Escritura, estudiémoslos y luego a seguirlos. Mostremos el amor y la fe que nos cause no solamente exponer la vida por las ovejas de Yahweh y de Yahshua, sino dispuestos a perderla si fuere necesario.
Tenemos que fijar nuestra meta en el reino del cielo y en la vida por
venir. Esta presente vida perecerá por el uso; tornemos a la palabra de Yahweh
que es la Sagrada Escritura, y aprendamos a exhibir el Espíritu de fe y de ánimo,
para encarar todos los grandes males de este mundo. La Sagrada Escritura está
repleta de ejemplos, si solamente hiciéramos por seguirlos, HalleluYah (AleluYah.)
Traducido por D. L. García,
Con los nombres Hebreos restituidos en su forma más cercano a los originales.