¿POR
CUÁL NOMBRE SERÁ SALVO EL HOMBRE?
Estimado
lector, ¿Creé usted que será salvo, a pesar de sus pecados? ¿Cree usted que
hay un Salvador para interceder por el pecador? Y de haberlo, ¿Cuál es su
Nombre?
De acuerdo a la Escritura Sagrada, solamente hay un Nombre debajo del
cielo, por el cual el hombre pueda ser salvo. Esto es, que la Escritura comunica
claramente de un sólo Nombre por el cual pueda ser salvo el hombre.
En el libro de los Hechos capítulo 4:10-12, el apóstol Keph (Pedro),
dijo lo siguiente: “…Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de
Yisraeyl (Israel), que en el Nombre de Yahshua1 el Meshayah2
(Jesucristo),…al que vosotros empalasteis y el Todopoderoso le resucitó de
los muertos,…éste es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la
cual es puesta por cabeza del ángulo. Y en
ningún otro hay Salvación; porque no
hay otro Nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser
salvos…”
El tema que el apóstol estaba disertando delante de la multitud que lo
escuchaba, no era una cuestión difícil de entenderse, ni tampoco estaba
tratando de meter división entre los creyentes de la naciente asamblea (iglesia),
ni mucho menos trataba de confundir a sus oyentes, porque no estaba argumentando
meras palabras vanas, ni torciendo la sana doctrina del Nuevo Testamento, sino
que estaba hablando simple y sencillamente acerca de la salvación del hombre
pecador, y sobre quién podría salvarlo.
En consecuencia, considerando seriamente aquellas sencillas palabras del
apóstol, dirigidas a sus oyentes hace casi dos mil años, hoy día se debiera
recordar aquellas palabras, y hacerse ésta interrogación: ¿Por cuál Nombre
será salvo el hombre, conforme a la Sagrada Escritura? Porque aquí se trata de
verificar una identidad legítima, y no solamente una suposición dudosa, puesto
que existen “muchos dioses y señores”, y cada uno de ellos tiene su nombre
propio y personal para ser distinguido de los otros dioses.
El apóstol Shaúl (Pablo, Saulo) dijo acerca de lo anotado arriba, lo
siguiente: “Porque aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo,
o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), Para nosotros sin
embargo, solo hay un Todopoderoso, el Padre, del cual proceden todas las cosas,
y nosotros en él: Y un Salvador Yahshua el Meshayah (Jesucristo), por el
cual son todas las cosas, y nosotros por él” (1 Korinthios 8:5-6.)
En el verso 5 del registro anterior, es indudable de que el apóstol se
estaba refiriendo a las deidades y a los ídolos (dioses) extranjeros, tales
como “Gad”3 (God) el dios de la fortuna de los Asirios, de
“Baal” (el Señor) de los Fenicios, de “Zeus”, de “Adonis”, de “Dionicios”,
de “Theos”, y de “Kurios” de los Griegos, de “Iddio” de los
italianos, de “Dieu” de los franceses, de “Dios” de los españoles y
muchos más. O sea que cada nación tenía (y tiene) sus propios ídolos y
deidades, (dioses o señores), en los cuales sus devotos y creyentes
tienen puestas sus esperanzas de salvación; Y conforme a la creencia de sus
fieles, cada uno de ellos tiene poder para salvarlos. Por ejemplo,
“Zeus-soter” que en Griego significa: “Zeus el salvador”. “Baal” (en
español “el Señor” y “The Lord” en inglés), es el “salvador” para
los fieles que lo invocan con ese nombre.
Pero la adulteración comenzó con énfasis por los Griegos de hace 2000
años, quienes no queriendo desechar a los dioses de su devoción, los
infiltraron en la traducción de los escritos Sagrados en la forma de “Kurios
y Theos” para referirse al Padre Celestial y “Iesous”, para sustituir el
Nombre Hebreo del salvador Yahshua. Estos mismos “nombres”, al traducirse la
escritura Sagrada al lenguaje latino, el “Kurios” Griego se convirtió en
“Dominus” y “Iesous” se convirtió en “Iesus”, para terminar en
“Jesús” en la versión al español y al Inglés.
Ahora bien, si alguno de los “nombres” anotados arriba corresponde al
“salvador” de algunos creyentes, sería prudente que se aseguraran del
origen y procedencia del tal “nombre”; porque el apóstol Keph (Pedro) dijo
claramente que hay solamente un Nombre dado a los hombres por el cual ser
salvos (Hechos 4:12.)
Es verdad que existen muchas religiones en el mundo, por lo cual también
son muchos los nombres de “dioses o deidades” que se veneran. Sin embargo,
para el creyente de la Sagrada Escritura Hebrea debiera considerar que el Nombre
legítimo y original del Salvador mencionado en ella, fue “Yahshua”, nombre
formado por dos términos Hebreos: “Yah” es la contracción del Sagrado
Nombre del Padre (Yahweh), Y “yshua”
es el verbo salvar o libertar en el lenguaje Hebreo, por lo cual aquel Nombre
sagrado significa: Yahweh es salvación
(véase Salmo 37:39, 62:7, Yeshayah4 [Isaías] 49:26, y Zekaryah [Zacarías]
9:16.) Porque además, el apóstol Shaúl (Pablo), enfatizó claramente aquella
verdad, al decir: “…Para nosotros, sin embargo, solo hay un Todopoderoso, el
Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros en él: Y un Salvador Yahshua
el Meshayah, por el cual son todas las cosas…”. En consecuencia, solamente
clamando y reverenciando estos únicos Nombres Celestiales, el hombre tendrá
posibilidades de ser salvo.
En cuanto a la revelación del verdadero Nombre del Padre Celestial,
también quedó registro sobre la necesidad de que todos los hombres de la
tierra lo conocieran, para que le temiesen o le reverenciaren en su Santo Nombre.
He aquí algunos pasajes al respecto: Éxodo 9:16, hablando el Padre Eterno de
Faraón, dice lo siguiente: “Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti
mi potencia, y para que mi Nombre sea anunciado en toda la tierra”.
En la oración para la dedicación del templo sagrado, el rey Shalomoh (Salomón),
dijo lo siguiente: “Así mismo el extranjero, que no es de tu pueblo Yisraeyl
(Israel), que hubiere venido de lejanas tierras a causa de tu
Nombre (pues oirán de tu eminente Nombre,...) y viniere a orar a esta casa;
Tú oirás en los cielos,… y harás conforme a todo aquello por lo cual el
extranjero hubiere a ti clamado: Para que todos los pueblos de la tierra conozcan
tu Nombre, y te teman, como tu pueblo Yisraeyl, y entiendan que tu Nombre
es invocado sobre esta casa que yo edifiqué” (1 Reyes 8:41-43.)
En el libro de los Salmos, capítulo 83:16-18, hablando el Salmista a los
que niegan o no aceptan el Sagrado Nombre, dice:
“Llena sus rostros de vergüenza; y busquen tu Nombre, oh
Yahweh. Sean afrentados y turbados para siempre; y sean deshonrados, y perezcan.
Y conozcan que tu Nombre es Yahweh;
Tú solo Altísimo sobre toda la tierra”.
En cuanto al Salmo 135:13, dice: “Oh Yahweh, eterno es tu Nombre;
Tu memoria, oh Yahweh, para generación y generación”.
Con tan solo lo anotado arriba, se puede entender cuán importante es que
todos los hombres de la tierra conozcan el legítimo Nombre del Padre Celestial
(Yahweh), o sea, el mismo Nombre con el cuál se dio a conocer a Adám (Gén.
2:4), el mismo Nombre que conoció Noakh (Noé) Gén. 7:1,5, 8:20, el mismo
Nombre que conoció Abraham (Gén. 12:7, 13:4) y el mismo Nombre que se le reveló
a Moshéh (Moisés) en Éxodo 3:14-15.
Una vez reconociendo
y aceptando el Sagrado Nombre del Padre Yahweh,
uno se debiera preguntar del por qué las traducciones actuales al acortar aquel
Nombre lo sustituyen por “Jah” (Salmos
68:4, 18, 77:11, 94:7, 102:18, etc.); No obstante, en el lenguaje inglés aún
así se puede identificar que el Sagrado Nombre del Padre fue (y es) Yahweh,
porque la letra “J” en aquel lenguaje tiene el sonido de la letra “Y”
española. Y sobre este particular, se debiera considerar lo siguiente: Casi
todo el Cristianismo usa el término “Aleluya” en sus himnos o alabanzas, lo
que ellos ignoran es, ¿Cuál es el significado de este término, conforme a su
forma original? En el Hebreo original es “Hal’leluYah”
y quiere decir, gloria o alabanza a Yahweh.
Sin embargo, si se acepta el substituto “Jah” de las traducciones, ¿Por qué
entonces en vez de decir “Aleluya”, no dicen “AleluJah” (alabanzas
a “Jah"?)
Pero una vez conociendo que “Yah” es la forma poética del Nombre del
Padre Celestial y la palabra Hebrea para salvación es “yshua”; con estas
dos palabras se forma “Yah-shua” que es el Nombre del Salvador y
significa: Yahweh es salvación. Y precisamente por este significado singular,
éste es el único Nombre que se le dio al hombre, para que a través de él
pudiera ser salvo (Hechos 4:12.) Y éste legítimo Nombre (Yahshua) fue el que
conocieron los apóstoles, los discípulos y los fieles de las primeras
asambleas; y fue invocado por lo menos durante más de trescientos años después
de la resurrección del Salvador.
Sin embargo, por causa de la traducción de los escritos Sagrados a los
lenguajes extranjeros, el Nombre del Salvador fue evolucionando a capricho del
hombre, hasta perderse dentro de la religión organizada; porque los Griegos lo
sustituyeron por “Iesous”, el traductor latino lo sustituyó por “Iesus”,
y los traductores al lenguaje español por “Jesús”. Pero estos
“nombres” son solamente sustitutos, pues no es el que anunció el ángel a
Miryam (María) y a Yowseph (José.) Según Mattithyah (Mateo) 1:21, el Nombre
designado por el ángel del Padre Celestial fue “Yahshua”. Para asegurarse
de lo anterior, solo considere que el ángel se estaba dirigiendo a una pareja
Judía, de lenguaje y costumbres Hebreas y no a una pareja Griega, latina o española;
por consiguiente, la lógica indica que les refirió un Nombre Hebreo para el
Salvador.
Porque también referente a esto último, el apóstol Shaúl (Pablo),
dice en el libro de Hebreos 7:14, lo siguiente: “Porque manifiesto es que
nuestro Salvador vino de la tribu de Yahuwdah5 (Judá)”. Entonces,
siendo que nació de una familia Yahuwdiy (Judía), es lógico que su Nombre
haya sido Hebreo, y con un significado específico el cual pudiera identificarlo
plenamente conforme a los pronósticos de los profetas del Antiguo Testamento.
Por ejemplo, en el libro de Éxodo capítulo 15:2, dice lo siguiente: “Yahweh
es mi fortaleza y mi canción, y me ha sido por salvación”. También
Salmo 37:39, dice al respecto: “Pero la salvación de los justos es de
Yahweh”. Y Salmo 62:7, el salmista Daviyd, dijo: “En Yahweh está mi salvación
y mi gloria”. En cuanto al evangelio de Loukas (Lucas) cap. 3:6, dice acerca
de lo mismo: “Y verá toda carne la Salvación
de Yahweh” (esto, refiriéndose
a Yahshua.)
Con
todas estas evidencias, y conociendo que “Yah” es el Nombre poético del
Padre Celestial y que “yshua” significa “salvación”, no queda duda que
la salvación viene de Yahweh el Padre a través de Yahshua, Nombre que
significa exactamente la intención
del Padre Celestial, esto es: Yahweh es Salvación.
No obstante estas verdades, la vasta mayoría de fieles y de predicadores
del libro Sagrado, consideran que cualquier “nombre” es aceptable para el
Todopoderoso, como cualquier otro. Pero, ¿Qué dice la Sagrada Escritura acerca
de esta infundada suposición? Hechos 4:12 dice claramente que solamente hay un
sólo Nombre por el cual podemos ser salvos. Y esto es lógico, puesto que
Yahweh el Padre es el que perdona y salva a través de Yahshua.
La culpa de este error no es completamente del creyente del libro Sagrado,
pues después de todo, la Biblia registra estos “nombres y títulos”
sustitutos (Jehová, Jesús, cristo, Jesucristo, “Dios”, “el señor”,
etc.) En cierta forma, la adulteración del Sagrado Nombre comenzó con la
primera traducción de los Escritos sagrados, pues se puede probar que toda la
Sagrada Escritura fue escrita en el lenguaje Hebreo-Arameo; Por esta causa,
todos los nombres y títulos fueron conforme a aquel lenguaje.
Sin embargo, como ocurre en todos los tiempos, y aún en nuestra época,
a los hombres les gusta cambiarse de nombre, o llamar a los amigos o familiares
con otro “nombre”. Por ejemplo, si vienen a Norteamérica estas tres
personas: Juan, Pedro y Miguel, después de pocas semanas de vivir en este país,
sus conocidos, familiares y amigos les comenzarán a llamar con el equivalente
de sus nombres al lenguaje inglés, esto es, “John” por Juan, “Peter”
por Pedro, y “Mike” por miguel; y aunque estos “nombres” parezcan
correctos a los aludidos, con todo, ¡No son legales, ni legítimos en ningún
asunto oficial!
De la misma manera ocurre con casi todos los “nombres” mencionados en
las versiones de la Biblia, los cuales no identifican a ningún personaje
original de la Sagrada Escritura, porque casi todos fueron adulterados en la
traducción. Pero en concreto, acerca del Nombre legítimo de Yahshua, éste
se mantuvo por más de trescientos años después de haber resucitado el
Salvador; hasta que a finales del siglo cuarto, los Nikolaitas (Nike-laity),
esto es: “exaltadores de Zeus”, infiltrados en las asambleas, conquistaron
posiciones preeminentes como predicadores y pregoneros de la nueva doctrina. Así,
desde sus elevadas posiciones comenzaron a infiltrar sus propios conceptos y a
imponer los “nombres” de sus propios ídolos (dioses), Pues para entonces,
ya eran menos los “Judíos” dentro de las asambleas, pues por diferentes
razones (celo por sus costumbres, y aborrecidos por las naciones no Hebreas),
los Griegos y los Romanos habían ganado mayoría en las asambleas (Iglesias) y
se habían apoderado del liderazgo de la nueva fe, por tanto, no se pudo evitar
que introdujeran sus propios “nombres” para clamar a sus ídolos (dioses.)
No hay que olvidar que para aquel entonces, ya solamente existía la traducción
Griega de toda la Sagrada Escritura, ¡Los originales Hebreos se habían “perdido”,
o más bien los habían hecho desaparecer!
Por aquella dispareja situación, los “Judíos” se sentían oprimidos
al grado de que fueran perdiendo el ardor de su amor evangélico, o sea, su
primer amor (véase Rev. 2:2-20, y 3:1-3), terminando por separarse de la
naciente religión llamada posteriormente Catolicismo.
Así, cuando aquellos usurpadores Griegos y Romanos se sintieron la mayoría
dentro de las asambleas, ¿Qué más les podía importar la sustitución de un
nombre por otro? ¿No es acaso la misma actitud del creyente actual? Puesto que
hoy día, al igual que en aquella época, a nadie le parece importar que todos
los nombres originales de la Sagrada Escritura estén adulterados y sustituidos
por “nombres” vulgares y sin ningún significado lógico, aún así, son
aceptados.
Siendo esto así en la situación del pasado, para finales del siglo
cuarto solamente existía una versión completa de la Biblia, pero ésta era
solamente en el lenguaje Griego, la cual ya había sustituido el Nombre de
Yahshua por el vulgar “Iesous” y “Kurios” sustituía el sagrado Nombre
del Padre Celestial y “kristos” era el sustituto para el término Hebreo
“Meshayah” (Mesías), el cual término significa “Ungido de Yahweh”;
Porque fue el mismo Padre celestial quien ungió a Yahshua, (Véase Yeshayah [Isaías]
61:1, Lamentaciones 4:20, Loukas 4:18 y Hebreos 1:9.) Con aquellas sustituciones
y otras muchas, metódicamente se fue destruyendo todo rasgo de los verdaderos y
legítimos nombres originales Hebreos, para empezar a surgir la veneración de
“nombres y títulos” de origen Griego y de otras naciones extranjeras.
Pero además, en la traducción Griega no solamente se falsearon los
nombres Hebreos, sino que también corrompieron y falsearon muchos pasajes de la
escritura, los cuales aparentemente contradicen otros pasajes de la escritura
original. Y por aquellas adulteraciones y sustituciones en las diferentes
traducciones extranjeras de los escritos Sagrados, hoy día el creyente no
alcanza a entender plenamente el plan de salvación, y va de un lado a otro
buscando la verdad, tan solo para caer en manos de la religión comercializada.
Con todo, es indudable que nuestro Salvador y redentor fue Yahuwdiy (Judío),
y como tal, su Nombre también fue Hebreo, el cual fue y es Yahshua,
Nombre que significa: “Yahweh es salvación”. Conociendo estos dos Nombres
sagrados y reverenciándolos, es como encontrar la llave vital para el
conocimiento del plan de salvación para el hombre, porque por esta actitud de
obediencia a la Sagrada Escritura original, el espíritu de verdad comenzará a
guiar e inspirar el corazón del sincero creyente, para que logre su anhelo de
redención y el perdón de sus pecados.
Conociendo todo lo anterior, ¿Persistirá el creyente en reverenciar un
“nombre” sustituto, en vez de rendir glorias y alabanzas al Nombre de
Yahshua? Porque conforme al registro de la Escritura, éste es el único
Nombre que realmente puede salvar al hombre (Hechos 4:12.)
A Yahweh Padre y a Yahshua el Salvador sea la gloria y la alabanza por
los siglos de los siglos, Amén, Hal’leluYah
(AleluYah.)
1
Yahshua: (Jesús) Yahweh es Salvación o Salvación de Yahweh.
2
Meshayah: (Mesías-Cristo) Ungido de Yahweh.
3
Gad o Gawd: (Dios) deidad de la suerte y de la fortuna (Yeshayah “Isaías”
65:11)
4
Yeshayah: (Isaías) Salvado de Yahweh.
5
Yahuwdah: (Judá) uno que rinde alabanza a Yahweh, un adorador de Yahweh
(Gén. 29:35.)
Nota:
En este mini-estudio, se restituyen los nombres Hebreos mejor definidos de su
forma original. Pida mas información a esta dirección.
Adaptado
por D. L. García