
ANUNCIANDO LA PUBLICACIÓN DE “LA ESCRITURA DE VERDAD”
AL IDIOMA ESPAÑOL
Pues
de aquella competencia organizada de los primeros lideres religiosos, se logró
la desaparición del Sagrado Nombre del Salvador y fue reemplazado por el
inferior “Iesous” de origen Griego.
Una verdad indiscutible es que el nombre personal de una persona no cambia tan solo por la diferencia de idioma; aún la costumbre actual demuestra que el nombre de una persona no cambia, tan solo por la diferencia de idioma; si se escribieran sus logros y sus hazañas, se traducirían las palabras referentes a la persona, pero su nombre permanecerá inalterable. Pero no obstante esta verdad inviolable, los Nombres Celestiales fueron cambiados al arbitrio de los traductores según su propio idioma.
En el sistema que vivimos hoy día, si alguno anduviera en busca de un
familiar en una grande ciudad, pero
sin estar seguro del nombre legítimo, será imposible encontrarlo; aunque quizás,
conociendo algunas de sus características, podría obtener algunas pistas, pero
se andaría de aquí para allá, sin llegar a encontrarlo. Sin embargo, si en
algún momento alguno le hiciera saber el verdadero nombre legítimo de la
persona, de cierto que le sería mucho más fácil encontrarla.
La causa de esta duda es obvia, pues mientras que muchos pasajes de la
Sagrada Escritura hablan de un “Nombre” para dirigirse al Padre Celestial,
la vasta mayoría de predicadores jamás han enseñado ese Sagrado Nombre, ¿Cuál
es el error fundamental de este desacuerdo doctrinal? Sencillamente se debe a
que el Nombre Legítimo del Padre Celestial fue ocultado a partir de la primera
traducción de la Sagrada Escritura a un lenguaje extranjero. El celo y temor de
los primeros traductores (todos Judíos) tramaron ocultar el Sagrado Nombre con
pretexto de que no fuera profanado entre los Gentiles (Gente no Hebrea) y entre
los indoctos. Pero sí revelaron las “cuatro letras YHWH”, cuales no son
legibles a ningún lenguaje, fueras del Hebreo
A partir de aquella primera traducción (en Griego), todas las demás
traducciones posteriores continuaron con la misma regla de sustituir el Sagrado
Nombre, según el idioma del traductor, con lo cual resultó peor que el temor
de los Judíos sobre la posible profanación del Sagrado Nombre.
Pero, ¿Será verdad de que el Padre Celestial tenga un Nombre personal?
De acuerdo a la Sagrada Escritura, Sí, pues el Padre Celestial lo declaró al
hombre desde el principio, lo cual se puede leer en el libro de Génesis 2:4,
que dice: “Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron
creados, el día que Yahweh (YHWH)Todopoderoso hizo la tierra y
los cielos.”
Noakh (Noé) conoció el Sagrado Nombre y le rindió reverencia antes y
después del diluvio, (véase Gén. 7:5 y 8:20.)
El padre Abraham a quien fue dada la promesa del primer pacto, también
conoció el Nombre legítimo del Padre Celestial y lo invocaba, (véase Gén.
12:8 y 13:4.)
Yitzhak (Isaac) al igual que su padre Abraham, también conoció el
Sagrado Nombre y también lo invocaba en sus oraciones, (véase Gén. 26:25.)
A Yaakob (Jacob) también le fue revelado el Nombre legítimo del Padre,
pues Gén. 28:13, dice: “Y he aquí, Yahweh estaba en lo alto de ella, el cual
dijo: Yo soy Yahweh (YHWH), el Todopoderoso de Abraham tu padre, y
el Todopoderoso de Yitzhak...”
Al constituirse los diez mandamientos, el primero fue establecer la legítima
identidad del Padre Celestial, al registrar la Escritura lo siguiente: “Yo
soy Yahweh (YHWH) tu Todopoderoso, que te saqué de la tierra de
Egipto, de casa de siervos”, (Ex. 20:1.)
Con toda esta información, ¿Queda alguna duda sobre esta verdad
ineludible?
CONOCER
EL NOMBRE DEL PADRE CELESTIAL, ¿ERA
SOLAMENTE PARA LOS HEBREOS?
Salmo 83:15-18, hablando el Salmista por inspiración Celestial, dijo:
“Persíguelos así con tu tempestad, Y asómbralos con tu torbellino. Llena
sus rostros de vergüenza; Y busquen tu Nombre, oh Yahweh. Sean
afrentados y turbados para siempre; Y sean deshonrados, y perezcan. Y conozcan
que tu Nombre es Yahweh.”
En la dedicación del templo de Yeruwshalem (Jerusalén), el rey Shalomoh
(Salomón) orando al Padre Celestial, dijo: “Así mismo el extranjero, que no
es de tu pueblo Yisraeyl (Israel), que hubiere venido de lejanas tierras a causa
de tu Nombre,...y viniere a orar a esta casa; Tú oirás en los cielos,
en la habitación de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el
extranjero hubiere a ti clamado: Para que todos los pueblos de la tierra conozcan
tu Nombre, y te teman, como tu pueblo Yisraeyl, y entiendan que tu Nombre es
invocado sobre esta casa que yo edifiqué”, (1 Reyes 8:41-43.)
El profeta Yeshayah (Isaías) citando las propias palabras del Padre
Celestial, dice: “Yo Yahweh: este es mi Nombre; y a otro no daré
mi gloria, ni mi alabanza a esculturas” (Yeshayah [Isaías] 42:8.)
AQUELLA REVELACIÓN, ¿ERA SOLAMENTE PARA LOS FIELES DEL ANTIGUO TESTAMENTO?
Celestial,
era solamente para los fieles del antiguo Testamento y que no aplica a los
fieles del Nuevo Testamento, pero, ¿Qué dice la Escritura sobre esta suposición?
En el libro de los Salmos, hablando el Salmista por el Espíritu del
futuro Salvador Yahshua, dice: “Anunciaré tu Nombre a mis hermanos: En
medio de la congregación te alabaré” (Salmo 22:22.)
Aquella profética declaración de Yahshua se cumplió fielmente en el N.
Testamento; pues poco antes de su muerte (corporal), orando al Padre Celestial,
le dice: “Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste
que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame Tú cerca de ti mismo con aquella
gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese. He manifestado tu
Nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y
guardaron tu palabra.” (Yahkhanan [Juan] 17:4-6.)
Con los registros anteriores no queda duda sobre la intención Celestial
de que todo fiel creyente de todos los tiempos, conocieran la identidad legítima
del Padre Celestial.
¿CUÁNTOS
CONOCEN EL SAGRADO NOMBRE HOY DÍA?
El pasaje anterior se registró antes en el libro de Yah’eyl (Joel)
2:32, pero en aquel registro, las versiones populares dicen “Jehová”. El
mismo pasaje se repite en el libro de los Hechos 2:21, donde las mismas
versiones dicen “el Señor”. Pero solamente en el libro de Romanos, se
entiende el propósito de la repetición de dicha Escritura, pues el Apóstol
Shaúl (Pablo) sabía muy bien que el hombre había prohibido con anterioridad
mencionar el Sagrado Nombre; y aunque se había restablecido para los fieles de
su época, él sabía que al correr de los siglos lo volverían a negar, por la
negligencia de los predicadores. Por tal motivo, el apóstol agregó en su epístola,
lo siguiente: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y
cómo creerán a aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber
quien les predique? (Romanos 10:14.)
Si se medita en la Escritura anterior con toda honradez, se entenderá
claramente que el apóstol sabía que con el tiempo los hombres volverían a
negar el Nombre del Padre Celestial. En tal caso, ¿Cómo invocar un
“Nombre” que no se ha oído antes? ¿Y cómo oírlo si nadie lo
predica, ni aparece en las traducciones del Santo libro? De no ser esta la
intención del Apóstol, ¿A qué se pueden atribuir las interrogaciones de Rom.
10:13-14?
Pero los hombres, no satisfechos con negar solamente el Sagrado Nombre
del Padre, una vez muertos todos los Apóstoles, el Nombre del Salvador Yahshua
también fue negado y sustituido por el inferior “Iesous” (más tarde Jesús);
así ignorando los dos Nombres Celestiales, se cumplió fielmente la interrogación
profética de Proverbios 30:4, que dice: “¿Quién subió al cielo, y descendió?
¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño?
¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su Nombre,
y el Nombre de su Hijo, si sabes?
Todas éstas interrogaciones requieren respuestas claras y no-suposición
de hombres.
LAS MODERNAS VERSIONES EN INGLÉS HAN RESTITUIDO LOS DOS NOMBRES CELESTIALES
Sin embargo, en el lenguaje Español, no fue hasta el año de 1996 que
alguien se aventuró a restaurar los Nombres Celestiales, aunque solamente en el
Nuevo Testamento. Por desgracia, aquel primer intento no se promovió
debidamente y no prosperó, o quizás porque no era el tiempo determinado antes,
para declararlos a los fieles de habla Hispana.
Para ese mismo año, el que esto escribe, había terminado el manuscrito
de la versión en Español, restableciendo los dos Nombres Celestiales, pero
además, todos los nombres mencionados en la Sagrada Escritura, mejor definidos
de su forma original. En busca de apoyo para su publicación, fue difícil
encontrar alguien que se interesara, por la razón de que había muy pocos
fieles de habla Hispana con la misma fe. Por tal motivo, alguien sugirió que
hiciera una versión similar al idioma inglés, o sea, con todos los nombres
Hebreos restituidos, puesto que la vasta mayoría de creyentes de la nueva fe,
era gente de habla inglesa. De inmediato (el que esto escribe) se dio a la difícil
tarea de hacer dicha versión, la cual duró casi cuatro años en terminarse
(2002). Pero entonces, la Asamblea que se había interesado apoyar el proyecto,
tuvo dificultades internas (sobre liderazgo); y por ese desacuerdo, terminaron
por dividirse y el proyecto de la obra quedó estancado.
Así, el autor de esta obra ayudado solamente por la voluntad Celestial,
siguió solo; buscando más datos acercas de más omisiones cometidas en las
traducciones anteriores. Una vez terminadas las dos versiones en su fase
preliminar, se grabaron en C-D (discos compactos) para enviarlos a diferentes
Asambleas de Norteamérica y otros lugares, en busca de apoyo para su publicación.
Por fin, en el año 2006, quizás determinado del cielo, de pronto
ocurrieron una serie de acontecimientos cuales propiciaron la culminación de
este gran proyecto: Hoy, con toda humildad y devoción, dando gracias de
antemano al Altísimo Creador y Rey de todo el universo, a Yahweh Padre y a
Yahshua el Salvador, anunciamos (los patrocinadores y el autor) lo siguiente:
Que muy pronto estará dispuesto al público la primera versión completa de
“La Escritura de Verdad”; una moderna versión de la Sagrada Escritura al
idioma Hispano, con los Nombres Celestiales restituidos, además de todos los
nombres mencionados en la Sagrada Escritura, mejor definidos en su forma
original Hebrea.
El costo no será barrera
para adquirir esta obra regeneradora, pues no es la intención de lucrar con
ella, antes bien, es la intención del autor y de los patrocinadores, facilitar
su adquisición y hacerlo accesible a todos los fieles; para que todos los
lectores del Sagrado libro conozcan e invoquen los Nombres Celestiales; porque
conforme a la intención del Padre Celestial de declarar su Sagrado Nombre, fue
para que todos los fieles creyentes lo invocaran; tal como está escrito: “En aquel
tiempo volveré Yo a los pueblos el labio limpio, para que todos invoquen
el Nombre de Yahweh, para que de un consentimiento le sirvan.” Tsephanyah
(Sofonías) 3:9.
Y ese “tiempo” es en nuestros días, pues si en el pasado por
ignorancia invocábamos a “nombres y títulos” falsos; hoy llegado el
“tiempo” dispuesto por el Padre Celestial, todo fiel, de un solo acuerdo le
rindamos reverencia, ¡invocando su Sagrado Nombre!
Así, con humildad, devoción y fe al Rey Omnipotente de todo el universo,
se ofrecerá muy pronto esta obra a
todos los fieles, para que podamos rendir reverencia y alabanzas al Sagrado
Nombre del Padre Celestial Yahweh y al Nombre del Salvador Yahshua, y dar
gracias por concedernos esta gracia y por todas sus bendiciones, Hal’leluYah.
El
autor D. L. García
Solicite
más información por E-mail a: <
dagel_7@peoplepc.com >
O
por correo postal, a D. García, P. O. Box 1556 Salinas, CA 93902
A:
Y.E.A.,
A:
Assembly of Yahweh,
O
por E-mail a: < www.forhisname.com
>
Creo que es de suma importancia aclarar lo siguiente: En Junio del año
2006 se puso en la página www.paleotimes.org el manuscrito de esta versión,
con el título de “La Sagrada Escritura”. Pero debido a posibles problemas
de derechos de autor, al decidirse publicar el libro, se le cambió de título y
se le llamó: “La Escritura de Verdad”.
El mismo mes de Junio y principios de Julio del mismo año, se enviaron
“copias” en C-D (discos compactos), conteniendo el manuscrito original de
las dos versiones (Inglés y Español) a diferentes Asambleas de Norteamérica,
Canadá, México, España, Jerusalén y Australia.
Se hace esta aclaración, por si acaso alguna o algunas personas se hayan
adelantado a imprimir el libro. Quiero repetir que los C-D contenían solamente
los manuscritos originales, hacía falta la revisión formal. Dicha revisión
formal fue hecha más tarde (Nov. 2006-Mar. 2007) por un grupo de fieles, tanto
de México, así como de Norteamérica y se detectaron cientos de errores, tanto
en el texto, así como también en las referencias de pie de capítulo; pues a
veces no coincidían los nombres referidos, con los números de la referencia, o
también, que el nombre a referirse se había escrito diferente en la referencia.
Por tanto, es el propósito de alertar a los fieles, sobre posibles
libros que se hayan hecho sin la debida revisión formal, ni supervisada por el
autor, los cuales pudieran contener muchos de estos errores.